Cuando aceptas la cruda verdad de que Slayers ha cumplido 35 abriles, asimismo debes aceptar con cierto dolor la permanencia que tienes, porque seguramente fueras uno de los aficionados al anime que seguía las aventuras de Reena y Gaudi en televisión en tus ya lejanos abriles mozos. Con un bol de cereales en una mano y el mando en la otra, muchos descubrimos que había vida más allá de Camelo de Dragón y que la invención épica podía ser tan espectacular como divertida. Lo que no sabíamos entonces era que estábamos presenciando uno de los fenómenos fundacionales de la invención ligera japonesa. Aunque, si se estrenara hoy, seguramente no pasaría ni el primer filtro de contenidos infantiles.
Cuando las novelas ligeras eran «la próxima gran cosa«
Para entender el impacto de Slayers, hay que retroceder a 1990. Su autor, Hajime Kanzaka, publicó una primera novelística ligera ilustrada por Rui Araizumi que mezclaba sin complejos ilusionismo, espadas, demonios, humor irracional y entusiasmo desenfrenada. En abril de 1992 comenzó a serializarse en la revista Dragon Magazine, adaptado cuando las novelas ligeras estaban comenzando a explotar como formato editorial accesible y alegre. Kanzaka dio con la fórmula mágica: un universo de invención que homenajeaba (y parodiaba) todos los tropos del naturaleza desde una perspectiva genuinamente nipona, protagonizado por una poderosa hechicera adolescente con muy mal talento y gran tendencia a la destrucción colateral.
El brinco al anime no tardó demasiado: El 7 de abril de 1995 se estrenó Slayers en TV Tokyo con una primera temporada de 26 episodios. Le siguieron Slayers Next (1996), Slayers Try (1997) y, tras más de una término de silencio, las temporadas cortas Revolution (2008) y Evolution-R (2009). Todas con la misma esencia: aventuras disparatadas, hechizos explosivos, enemigos absurdos y un camarilla protagonista tan carismático como disfuncional.


Reena Inverse: mucho más que una heroína
Lo que hizo específico a Slayers, y lo que aún la mantiene viva en el rememoración de muchos aficionados, fue Reena Inverse (Lina Inverse en otros países, y Rina Inbāsu en Japón). A diferencia de otras heroínas de la época, Reena era pequeña, respondona, egoísta y peligrosamente poderosa. No era la chica que necesitaba ser rescatada. Era la que hacía explotar ciudades por siniestro A ver, que esas cosas pasan… a Gandalf no, por ejemplo, vale. Pero en el universo de Slayers sí.. Su relación con Gaudy (Gourry en la lectura flamante) era un torbellino de gags y tensión romántica no resuelta, mientras que personajes secundarios de todo tipo añadían capas de humor y alguna gotita de drama a una novelística que se permitía reírse incluso en los momentos más oscuros de la trama. Era una serie divertidísima.
Slayers no solo fue pionera en presentar a una protagonista femenina esforzado en un universo de invención
Slayers no solo fue pionera en presentar a una protagonista femenina esforzado en un universo de invención. Además supo pugnar con el humor como pocas series de su tiempo. Parodiaba clichés, se burlaba de sus propias reglas y no temía romper el tono cuando la historia lo pedía. Esa capacidad de romper la cuarta tabique novelística sin perder solidez fue secreto para su éxito en Japón y más allá.
Reena y Gaudy: un impacto inesperado en la España de los 90
En España, Slayers llegó en 1998 bajo el título de Reena y Gaudy, emitida en TVE La 2. Formaba parte de esa segunda hornada de anime que aterrizaba en nuestras pantallas públicas sin previo aviso, como quien cambia el canal y descubre un mundo inconmovible. Sailor Moon, Dragon Ball, Campeones, Bateadores, Ranma ½… y asimismo Reena y sus hechizos descontrolados.
Lo que pocos sabíamos entonces era que estábamos viendo una lectura poco capada. La serie se adaptó para su transmisión matinal, suavizando ciertos chistes y omitiendo aquí allá algunos detalles más adultos. Pero eso no impidió que los fans conectaran con su humor, con sus personajes y con la sensación de estar viendo poco «diferente». Slayers no era como los dibujos occidentales. Tenía ilusionismo, sí, pero asimismo sarcasmo, tensión novelística, y una forma muy japonesa de contar aventuras.


Si se emitiera hoy, la cancelaban al segundo episodio
Emitida originalmente en horario inmaduro, Slayers jugaba con límites que hoy serían impensables. Chistes subidos de tono, referencias sexuales sutiles (y no tan sutiles), violencia caricaturesca y, sobre todo, una dispensa creativa que escapaba a los sistemas de control de la época… Que siquiera eran muy estrictos si tenemos en cuenta que crecimos viendo Chicho Terremoto, que hoy sería un escándalo para las posturas más proteccionistas con las mentes impresionables de la chavalada.
Slayers tendría difícil encontrar su espacio en la parrilla televisiva contemporáneo
Comentarios sobre el pecho de Reena, insinuaciones entre personajes adultos y gags físicos crueles convertían cada episodio en una montaña rusa difícil de acreditar por los estándares actuales, por muchas carcajadas que nos sacara los críos en aquel momento. La serie tendría difícil encontrar su espacio en la parrilla televisiva contemporáneo, irónicamente, por el principal motivo del encanto que hizo ilustre a Slayers.
35 abriles a posteriori, el fuego de Reena no se apaga
En Japón, el 35 aniversario no ha pasado desapercibido. El evento Slayers Goes On, programado abrirá sus puertas este próximo mes de septiembre en Tokio, incluirá exposiciones, charlas con los autores, proyecciones y, por supuesto, toneladas de merchandising. Las reediciones de las novelas, los lanzamientos digitales de los videojuegos clásicos y la continua actividad de los seiyuus originales alimentan la esperanza de una nueva etapa, pero sobre todo evidencian que Slayers sigue muy vivo entre los fans.

¿Veremos algún día un remake? ¿Una nueva serie que adapte fielmente las novelas sin el corsé de los noventa? La nostalgia vende, pero asimismo lo hace el humor adecuadamente escrito y las protagonistas que no piden permiso. Slayers sobrevivió a su época porque fue fuerte, divertida, y porque Reena Inverse nunca se callaba. Quizás por eso, aunque hoy estaría al borde de la abolición por sus «excesos», asimismo sería el anime valentísimo para recordarnos por qué nos enamoramos del naturaleza. Y por qué, 35 abriles a posteriori, seguimos tarareando «Get Along» en la ducha. Si la nostalgia ha llamado a las puertas de tu corázon, puedes ver Slayers hoy mismo en Crunchyroll.
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